29 enero 2010

Post-apocalíptico con terroristas.

Vivo en Londres, año indeterminado, un poco en el futuro pero no sé año, por el ambiente deduzco que acababamos de salir de alguna guerra importante. Las calles estan llenas de escombros, los edificios medio derruidos, cada poco se ve por la calle a grupos de Terroristas arremeter contra los puestos policiales que hay atrincherados.

La policía lanza habitualmente a los terroristas unas latas de gas que producen daños cerebrales a largo plazo, hace que su cerebro se quede blando, de tal forma que cada vez que golpean a uno de ellos en la cabeza, por flojo que sea, les duele horrores y se retuercen. Para distinguir a un terrorista de uno que no lo es, le dan un golpecito en la cabeza, indoloro para cualquier persona, una tortura para alguien con el cerebro ablandado por el gas ese. Si al dar a alguien grita, es terrorista (o había inhalado ese gas de otra forma, así que había que tener cuidado).

Al entrar en una calle me encuentro con una batalla campal entre terroristas y policías que me pilla en medio, y los policías comienzan a lanzar latas del gas ese ablandacerebros, si me pilla, aparte de tener el cerebro dañado de por vida, podría ser confundido con un terrorísta de ese momento en adelante y para siempre, así que a trancas y barrancas consigo escapar de la zona de batalla y me escondo en un edificio medio en ruinas. Una terrorista, algo mayor, me ve entrar ahí y me sigue, supongo que lo hace en la creencia de que yo soy uno terrorista que deserta, así que me disparae, yo corro y corro entre disparos, apuro los giros en las esquinas de los huecos de las puertas para que los balazos que me van rozando no me den. Tras una larga persecución, dos pisos más arriba, tras doblar una esquina de un pasillo de la obra, me paro a esperar a la terrorista, cuando doba la esquina y me ve de cerca saco los auriculares de mi MP3 del bolsillo y comienzo a darle latigazos con ellos, (¿pedazo de ataque con unos auriculares, eh?), ella que tiene el cerebro ablandado por los gases como todos los terroristas, comienza a gritar y a decaer sin poder ni mirar al frente, yo continúo dando auricularazos y avanzando hacia ella mientras se retuerce.

Al final ambos llegamos a la cornisa y nos caemos, 2 pisos de caida libre... en el aire yo agarro su cuerpo y lo pongo debajo del mio para amortiguar. Al llegar al suelo ella muere yo fisgo y robo sus pertenencias, compruebo su identificación y veo que es la líder de los terroristas... ¡acabo de matar a su lider!, pero de momento nadie más que yo lo sabe.

Uso los documentos que robé al cadaver para saber dónde está el centro de mando terrorista, y cómo entrar. No sé porque, creo que por curiosidad, voy para ver cómo es y qué pasa dentro, entro como si fuese uno más y en medio de una reunión alguien me golpea flojito en la cabeza, y como ve que no me duele (por lo del gas) descubren que no soy uno de ellos, así que todos se levantan y van a por mi. Cuando me tienen acorralado contra la pared, no sé qué demonios debí de aprender al leer los papeles de la ex-lider, el caso es que digo algo y todos se detienen, y me proclamaron el nuevo líder.

1 comentario:

El hombre que fue Jueves dijo...

Este y el de las lechugas son terribles de buenos.