En un recinto montañoso, Canna y yo nos preparamos para que venga un toro gigante, enorme y mostruoso, como del tamaño de 6 o 7 toros normales, mide casi 3 metros de alto.
Esperamos su llegada porque es un juego peligroso que se realiza en la zona donde estamos. En plan videojuego, sabemos por dónde saldrá el toro, qué zonas son seguras y qué zonas no. El juego consiste en esquivar al toro de la zona A a la zona B.
Creemos que aún tenemos tiempo para la salida del toro, así que preparamos trincheras con sacos terreros junto a un caminito que hay elevado junto a nosotros, cuando de pronto aparece el toro corriendo por ese caminito... lo esquivamos de un salto, se supone que por esa zona no debería ir el toro, está fuera de sitio.
Corremos hasta que olvido el juego del toro y estoy en otro sitio que nada tiene que ver, pero del que tampoco recuerdo nada, sólo sé que de correr y correr acabo estando en otro "mundo".
03 abril 2012
19 diciembre 2011
Trabajo raro.
Trabajo de diseñador gráfico en un edificio antiguo y lujoso, soy el nuevo, ocupabo el puesto de una chica que se acababa de marchar de la empresa, dibujo en láminas sentado en un cojín en el suelo, estoy rodeado de cojines bordados, todo muy blanco y dorado, de pronto entra un grupo de chicas pijas muy a lo muñequita ellas, todas con faldas blancas, pelo rubio, lazito rosa en el pelo, y comienzan a corretear por todos lados mientras cotillean y murmuran chismes.
Se me quedan mirando confusas, parece que venían a buscar a la chica que antes trabajaba en mi puesto, para hacer una fiesta. Me miran por encima del hombro y comienza la fiesta, yo creía que iba a ser una fiesta "Snoob" de esas, pero de pronto el edificio casposo barroco, se transforma en un tugurio negro, sucio, gótico y molón, una especie de discotega de rock. Hay gente sentada en las escaleras y por todos lados bebiendo calimocho. Todo se llenó de Heavys. Me lo paso bien.
Se me quedan mirando confusas, parece que venían a buscar a la chica que antes trabajaba en mi puesto, para hacer una fiesta. Me miran por encima del hombro y comienza la fiesta, yo creía que iba a ser una fiesta "Snoob" de esas, pero de pronto el edificio casposo barroco, se transforma en un tugurio negro, sucio, gótico y molón, una especie de discotega de rock. Hay gente sentada en las escaleras y por todos lados bebiendo calimocho. Todo se llenó de Heavys. Me lo paso bien.
08 mayo 2011
Downtown.
Tras una larga serie de sucesos que no recuerdo, aunque sí recuerdo que era larga y pasaron cosas, no sé cómo acabo conduciendo un coche con dos acompañantes. Parece ser que somos socios, amigos, o algo, aunque no les conozco muy bien. Uno parece Mexicano, piel morena, bigote, con una cinta en el pelo y camiseta blanca de mangas rasgadas. El otro es un tio alto y fuerte, de melena negra, parece Indio, es mudo. Me recuerda mucho al tiarrón mudo de la peli "Alguien voló sobre el nido del cuco".
Da la sensación de que vamos o volvemos de hacer algún chanchullo mafioso. Nos adentramos en un barrio de bandas peligroso, de estética industrial, lleno de edificios con metales sucios, piedra resquebrajada y alguna que otra tienda de chinos de estas antiguas en las que bien podrías encontrar al fondo un Moway y llamarlo Gizmo. Es una mezcla entre el Bronx y Chinatown.
Bajamos del coche los tres, y nos metemos en un edificio en obras, donde un grupo de dos personas nos intentan atracar, sacan una navaja y una pistola, y comienza la pelea. Mi compañero Mexicano forcejea con el de la navaja mientras mi compañero Indio con el de la pistola... yo simplemente miro.
El Indio mudo recibe un disparo en el estomago y cae rodando por una escalera. Al llegar al entrepiso y golpearse, dice: "¡Ay!".
Todos se detienen y miral al mudo que acababa de hablar, parece que hasta los atracadores saben que es o era mudo.
El Indio ve como todos le miran y dice: "¿Qué?".
El Mexicano le responde: "¿Pero tú no eras mudo?".
A lo que el Indio responde: "¿Qué pasa?, ¡me duele!, por mudo que sea, tendré derecho a quejarme si me duele, ¿no?".
Da la sensación de que vamos o volvemos de hacer algún chanchullo mafioso. Nos adentramos en un barrio de bandas peligroso, de estética industrial, lleno de edificios con metales sucios, piedra resquebrajada y alguna que otra tienda de chinos de estas antiguas en las que bien podrías encontrar al fondo un Moway y llamarlo Gizmo. Es una mezcla entre el Bronx y Chinatown.
Bajamos del coche los tres, y nos metemos en un edificio en obras, donde un grupo de dos personas nos intentan atracar, sacan una navaja y una pistola, y comienza la pelea. Mi compañero Mexicano forcejea con el de la navaja mientras mi compañero Indio con el de la pistola... yo simplemente miro.
El Indio mudo recibe un disparo en el estomago y cae rodando por una escalera. Al llegar al entrepiso y golpearse, dice: "¡Ay!".
Todos se detienen y miral al mudo que acababa de hablar, parece que hasta los atracadores saben que es o era mudo.
El Indio ve como todos le miran y dice: "¿Qué?".
El Mexicano le responde: "¿Pero tú no eras mudo?".
A lo que el Indio responde: "¿Qué pasa?, ¡me duele!, por mudo que sea, tendré derecho a quejarme si me duele, ¿no?".
06 marzo 2011
El perro del patio.
Soy más jóven, estoy en el patio de mi antiguo colegio junto a mis antiguos amigos y algunos de los actuales, y mi novia.
Jugamos en el patio, yo puedo volar, me cuesta conseguir altura, vuelo a un metro del suelo como mucho, a veces a 3 o 4, pero a partir de esa altura me cuesta mucho esfuerzo subir más alto. Mi novia se ha traido un perro, a mi me pone muy nervioso, es un perro piojoso, sucio, con el pelo arrugado, rasgado, desuniforme, y con la piel medioarrancada, parece un perro zombie, sus ojos son dos bolas negras como el tizón y se le salen de las órbitas. Se le puede ver el hueso del cráneo a través de cualquiera de los muchos trozos de piel y carne que le faltan en la cara.
Me da mucho, mucho, mucho asco el perro, así que me elevo del suelo para que no me toque, pero el perro se empeña en acercarse a mi, me persigue y me quiere tocar, me pongo a volar por todo el patio de un lado a otro intentando alejarme de él, con los nervios no consigo subir muy alto, y el perro, que está justo debajo de mi, salta y me roza. Yo revoloteo asqueado y angustiado, al final aterrizo en el centro del patio. Unos amigos y yo hacemos corro dejando al perro en medio, saco una pistola de debajo de mi gabardina, una Beretta gris, modelo 92S, apunto al perro y me pongo a disparar disparar sobre él hasta que gasto todo el cargador menos la bala de la recámara, uno de mis amigos le abre la boca al perro, ya muerto, para que yo dispare mi última bala dentro, y así asegurarnos.
Jugamos en el patio, yo puedo volar, me cuesta conseguir altura, vuelo a un metro del suelo como mucho, a veces a 3 o 4, pero a partir de esa altura me cuesta mucho esfuerzo subir más alto. Mi novia se ha traido un perro, a mi me pone muy nervioso, es un perro piojoso, sucio, con el pelo arrugado, rasgado, desuniforme, y con la piel medioarrancada, parece un perro zombie, sus ojos son dos bolas negras como el tizón y se le salen de las órbitas. Se le puede ver el hueso del cráneo a través de cualquiera de los muchos trozos de piel y carne que le faltan en la cara.
Me da mucho, mucho, mucho asco el perro, así que me elevo del suelo para que no me toque, pero el perro se empeña en acercarse a mi, me persigue y me quiere tocar, me pongo a volar por todo el patio de un lado a otro intentando alejarme de él, con los nervios no consigo subir muy alto, y el perro, que está justo debajo de mi, salta y me roza. Yo revoloteo asqueado y angustiado, al final aterrizo en el centro del patio. Unos amigos y yo hacemos corro dejando al perro en medio, saco una pistola de debajo de mi gabardina, una Beretta gris, modelo 92S, apunto al perro y me pongo a disparar disparar sobre él hasta que gasto todo el cargador menos la bala de la recámara, uno de mis amigos le abre la boca al perro, ya muerto, para que yo dispare mi última bala dentro, y así asegurarnos.
18 enero 2011
Murciélago.
Mi abuela y yo estamos en la cocina de nuestro chalet de Santander, es de noche y se acaba de colar un murciélago en la galería interior junto a la cocina, entramos a espantarlo y comienza a revolotear por toda la cocina hasta que se lanza a por mi. Me muerde y se queda enganchado a mi antebrazo derecho, yo, con mi mano derecha lo agarro de los "pelos" de la cabeza (era un murciélago con peluquín) para separarlo de mi brazo, no utilizo el brazo izquierdo no sé porque, lo tengo ocupado agarrando algo que no debo de querer soltar.
Al cabo de un rato el murciélago cae al suelo sin alas, parece ser que yo se las he arrancado, mi abuela comienza a golpearlo en el suelo con el matamoscas, a cada golpe el bicho se hace más y más pequeño y se va transformando en una lámina semitransparente y pequeña, al final acaba siendo sólo una especie de ala de mosca, pero ante nuestro asombro echa a volar. Se me mete en la ropa y yo me retuerzo compulsivamente para sacarlo, hasta que del meneo sale disparado y lo echo fuera de casa. Cierro la puerta con brusquedad.
Al cabo de un rato el murciélago cae al suelo sin alas, parece ser que yo se las he arrancado, mi abuela comienza a golpearlo en el suelo con el matamoscas, a cada golpe el bicho se hace más y más pequeño y se va transformando en una lámina semitransparente y pequeña, al final acaba siendo sólo una especie de ala de mosca, pero ante nuestro asombro echa a volar. Se me mete en la ropa y yo me retuerzo compulsivamente para sacarlo, hasta que del meneo sale disparado y lo echo fuera de casa. Cierro la puerta con brusquedad.
23 diciembre 2010
De lío en lió.
Paseo por una especie de centro acuático, con los calzoncillos bajados, las mujeres miran con asombro, ¡les gusto!, algunas me tocan, con otras me lío.
Ese parque acuático lo frecuentan pobres de una raza que existe sólo en mi sueño, apadrino uno a través de una abeja rara que me deja tenerlo a cambio de que yo transporte un objeto suyo, un líquido o una miel, algo que no me intriga demasiado saber, la verdad.
Más tarde, prometí al niño ir a verle a un evento, era la cosa más importante de su vida, pero me lo pierdo porque se me va el tiempo en casa montando construcciones de LEGO junto a los curris de los Fraguel Rock.
Al ir a buscarle (tarde) me meto en una casa antigua, ahí como que olvido todo lo anterior, ya que todo ha cambiado pero no le doy importancia.
Al salir de esa casa me atraca un perro al que sujeto por los pelos. Viene su dueña, me lío con ella y luego me voy calle abajo hasta encontrar un bar gay en el que entro. En él se me engancha algo en unas barras que hay en el techo. A la salida del bar, conozco a una chica gótica con la que me también me lío.
Al rato esa gótica se transforma en Canna, su cuerpo y todo, ahora es ella, pero me deja y se va con las amigas, yo me voy triste y dejo el movil en una mesa que hay en medio de la calle, y un listo lo agarra y lo lanza por los aires gritando: -Ja, ja, ja!-.
Ese parque acuático lo frecuentan pobres de una raza que existe sólo en mi sueño, apadrino uno a través de una abeja rara que me deja tenerlo a cambio de que yo transporte un objeto suyo, un líquido o una miel, algo que no me intriga demasiado saber, la verdad.
Más tarde, prometí al niño ir a verle a un evento, era la cosa más importante de su vida, pero me lo pierdo porque se me va el tiempo en casa montando construcciones de LEGO junto a los curris de los Fraguel Rock.
Al ir a buscarle (tarde) me meto en una casa antigua, ahí como que olvido todo lo anterior, ya que todo ha cambiado pero no le doy importancia.
Al salir de esa casa me atraca un perro al que sujeto por los pelos. Viene su dueña, me lío con ella y luego me voy calle abajo hasta encontrar un bar gay en el que entro. En él se me engancha algo en unas barras que hay en el techo. A la salida del bar, conozco a una chica gótica con la que me también me lío.
Al rato esa gótica se transforma en Canna, su cuerpo y todo, ahora es ella, pero me deja y se va con las amigas, yo me voy triste y dejo el movil en una mesa que hay en medio de la calle, y un listo lo agarra y lo lanza por los aires gritando: -Ja, ja, ja!-.
11 octubre 2010
Videojuego y rey.
Juego con una Nintendo DS edición especial, es un modelo raro. A un juego similar al Lotus pero con mejores gráficos. Y la pantalla tiene 3D real sin necesidad de gafas. La pantalla está rayada a mala leche.
El caso es que en el juego en el que corro por una carretera junto a la autopista, al llegar al final de un nivel, en la entrada del siguiente, que es la entrada de la autopista, está el rey de españa.
Le pregunto cuánto cuesta entrar en la autopista. Me responde que 7€. Le digo que es muy caro y me voy.
El caso es que en el juego en el que corro por una carretera junto a la autopista, al llegar al final de un nivel, en la entrada del siguiente, que es la entrada de la autopista, está el rey de españa.
Le pregunto cuánto cuesta entrar en la autopista. Me responde que 7€. Le digo que es muy caro y me voy.
20 abril 2010
Chinos haciendo chinadas.
Una panda de chinos mafiosos me agarran y me comienzan a meter la punta de un boli por debajo de la piel y de la carne de la espalda hasta llegar a la columna.
La sensación que noto es rara, sin embargo sólo molesta, no duele.
La sensación que noto es rara, sin embargo sólo molesta, no duele.
Por la ciudad.
Salgo de fiesta con unos amigos por la gran ciudad donde vivímos, una especie de Londres. Yo voy con mi capa y mi gabardina (la capa encima de la gabardina, así me molo más), salímos por el barrio bohemio de esa gran ciudad. En un callejón viejo resulta que vivía Bill Gates, en una casa antigua y pequeña, y se queja de que los ruidos de la gente no le dejan dormir.
La gente de la calle hace representaciones de teatro ahí mismo, rodeada del público que no eran más que sus amigos y los que por allí están bebiendo y saliendo. De pronto, sin saber cómo, nos encontramos todos rodeados de un montón de gente haciendo una macrofiesta con licores, confeti y demás, en una sala de cine, donde al rato todo el mundo deja de beber, de hablar, y se sientan, comienza una película.
La película trata de mi. Yo grito: -Ey, el personaje de esta película tiene mi nombre y mis apellidos!-. La gente que me rodea como no sabía mi nombre, no se creen que la película hable de mi.
A la salida hay cola, yo estoy el primero, pero no salgo, me quedo sentado junto a la entrada a esperar a una amiga que esta dentro. Al salir, todas las chicas ponen sus culos en mi cara, a mi no me desagradaba, eran bonitos culos. Hasta que llega mi amiga y entonces ya sí me molesta que me esten poniendo los culos en mi cara, porque no me dejan verla.
Salgo al descansillo de las salas de cine, donde venden las palomitas y esas cosas, me abrazo a mi amiga, me beso repetidas veces y sigo abrazado, fue un largo abrazo muy lento y cariñoso que me está gustando mucho... y como siempre, por joder, me despierto en ese preciso momento.
La gente de la calle hace representaciones de teatro ahí mismo, rodeada del público que no eran más que sus amigos y los que por allí están bebiendo y saliendo. De pronto, sin saber cómo, nos encontramos todos rodeados de un montón de gente haciendo una macrofiesta con licores, confeti y demás, en una sala de cine, donde al rato todo el mundo deja de beber, de hablar, y se sientan, comienza una película.
La película trata de mi. Yo grito: -Ey, el personaje de esta película tiene mi nombre y mis apellidos!-. La gente que me rodea como no sabía mi nombre, no se creen que la película hable de mi.
A la salida hay cola, yo estoy el primero, pero no salgo, me quedo sentado junto a la entrada a esperar a una amiga que esta dentro. Al salir, todas las chicas ponen sus culos en mi cara, a mi no me desagradaba, eran bonitos culos. Hasta que llega mi amiga y entonces ya sí me molesta que me esten poniendo los culos en mi cara, porque no me dejan verla.
Salgo al descansillo de las salas de cine, donde venden las palomitas y esas cosas, me abrazo a mi amiga, me beso repetidas veces y sigo abrazado, fue un largo abrazo muy lento y cariñoso que me está gustando mucho... y como siempre, por joder, me despierto en ese preciso momento.
25 marzo 2010
Absurdo sin sentido
Estoy viendo como dos lesbianas se lian, miro el pelo de una de ellas, es muy corto, a lo chico, me pongo a pensar que no me gusta nada ese corte en una chica. En este momento aparece Canna, se ha rapado el pelo a lo chico, igual que la lesbiana de mi lado. Me voy de allí deprimido.
De pronto, sin saber cómo, soy de miniatura, tamaño Lego, estoy volando alrededor de mi cama, a ras de la misma, rozando el edredón. Oigo voces que me dicen que Roberto Carlos, el jugador de fútbol, tiene que venir. ¿Venir a dónde?, no sé. Apenas veo nada nítido a mi alrededor.
Vuelo y todo se va quedando borroso y estirado. La cara de mi padre saliendo de su habitación pasa por un lado, el nuevo horrible pelo corto de Canna por otro, y las lesbianas están al fondo. El edredón es grande como una montaña. No entiendo nada de lo que está pasando...
De pronto, sin saber cómo, soy de miniatura, tamaño Lego, estoy volando alrededor de mi cama, a ras de la misma, rozando el edredón. Oigo voces que me dicen que Roberto Carlos, el jugador de fútbol, tiene que venir. ¿Venir a dónde?, no sé. Apenas veo nada nítido a mi alrededor.
Vuelo y todo se va quedando borroso y estirado. La cara de mi padre saliendo de su habitación pasa por un lado, el nuevo horrible pelo corto de Canna por otro, y las lesbianas están al fondo. El edredón es grande como una montaña. No entiendo nada de lo que está pasando...
17 marzo 2010
El metro de Jack Nicholson.
Estoy saliendo del metro, llego a la zona de las máquinas de billetes, Jack Nicholson está ahí esperándome, ordena a la gente que está allí, a transeúntes cualquiera, que me detengan.
Entonces todos comienzan a perseguirme, yo pego un salto y me quedo suspendido en el aire, pegado al techo, comienzo a volar a ras del techo para que no me pillen, pero me cuelga la gabardina y algunos estiran los brazos, saltan y la agarran, comienzan a tirar hasta que me bajan al nivel del suelo, y en ese momento todas las personas se dan la vuelta y retoman su camino como si no hubiese pasado nada.
Jack Nicholson me mira como si él no hubiése ordenado nada, yo le miro y comienzo a imitar su sonrisa.
Cruzo la puerta de la salida y da a una especie de grada de espectadores, alta y escalonada, llena de asientos, con una pendiente formada por sus escalones muy pronunciada. Alguien me pasa un micro, resulta que es una especie de Karaoke, me pongo a cantar Mago de Oz. No lo hago del todo mal. Cómo se nota que es un sueño.
Entonces todos comienzan a perseguirme, yo pego un salto y me quedo suspendido en el aire, pegado al techo, comienzo a volar a ras del techo para que no me pillen, pero me cuelga la gabardina y algunos estiran los brazos, saltan y la agarran, comienzan a tirar hasta que me bajan al nivel del suelo, y en ese momento todas las personas se dan la vuelta y retoman su camino como si no hubiese pasado nada.
Jack Nicholson me mira como si él no hubiése ordenado nada, yo le miro y comienzo a imitar su sonrisa.
Cruzo la puerta de la salida y da a una especie de grada de espectadores, alta y escalonada, llena de asientos, con una pendiente formada por sus escalones muy pronunciada. Alguien me pasa un micro, resulta que es una especie de Karaoke, me pongo a cantar Mago de Oz. No lo hago del todo mal. Cómo se nota que es un sueño.
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